El Triatlón

471

Por: Diego Velázquez

Para el ser humano, la autosuperación es natural. Esa revoltosa obsesión que nos lleva a mejorarnos cada día un poco más es la que nos transformó, como especie, en criaturas capaces de vencer las enfermedades, viajar al espacio y explorar todos los rincones del planeta. El triatlón no es una competencia; son tres. Es la excusa que algunos individuos extraordinarios han encontrado para resistir cada vez más y para viajar más rápido en el agua, sobre una bicicleta y a pie. Se trata de un estado mental, de un compromiso férreo que cada atleta hace consigo mismo cada noche cuando se va a la cama y cada madrugada cuando inicia su día con el objetivo único de entrenar, de mejorarse, de probarse capaz de un poco más.

El origen del triatlón es disputado entre los franceses y los marines norteamericanos de Hawaii quienes, a principios del Siglo XX, fueron los primeros en realizar competencias que incluían natación, ciclismo y carrera. La verdad, es que dichas pruebas, ocurridas en extremos opuestos del mundo pudieron haber sido ideas originales e independientes. Tiene sentido pensar en grupos de atletas franceses, norteamericanos o de cualquier nacionalidad, buscando formas de combinar carreras y probarse como deportistas más completos. Sin embargo, en 1974 ocurrió el Mission Bay Thriatlon en San Diego, California. Con un registro de 46 atletas, es considerado el génesis del triatlón moderno.

Un triatleta inicia la prueba invadido por la adrenalina, en traje de baño, con los gogles y la gorra bien colocados. En medio de una bandada de otros nadadores, se sumerge en aguas abiertas y avanza desafiando a sus propios músculos. Según la categoría, le esperan entre 750 metros a toda velocidad hasta 1.5 kilómetros. No se trata de una tarde en la alberca, sino de un lago, un río o el mar, de un recorrido en el que las corrientes, la temperatura del agua y el bullicio de otros competidores también es un factor. Al final, lo espera una zona de transición. Ahí, debe, sin descanso alguno, cambiarse de ropa, ajustarse calzado adecuado, ponerse el casco y tomar la bicicleta.imageEn un Ironman, por ejemplo, la prueba ciclista es de 180 km, distancia similar a la que hay desde las Torres de Satélite hasta la Ciudad de Querétaro. El triatlón se considera un deporte individual, aunque los competidores, usualmente representan a algún equipo. Dependiendo de la organización, esto puede tener relevancia especialmente en la bicicleta. En ciertas competencias, está permitido que los miembros de un equipo avancen en línea y cortando el aire y para ahorrar esfuerzo. A esto se le llama drafting.

La última parte del recorrido se hace a pie. Un triatleta, conoce la importancia de sus tenis. En esta etapa, el reto no es sólo la fatiga muscular ni el cronómetro. La fortaleza mental y el enfoque son vitales para sobreponerse a la fatiga. Es una competencia contra los demás, contra el agua, contra el asfalto, contra el sol y contra el frío, pero antes que otra cosa, el triatlón es una competencia contra uno mismo.

Desde las Sydney 2000, el triatlón es un deporte olímpico, y está representado, en México por la FMTri, y en el mundo por la ITU, la cual reúne a las confederaciones de África, América, Asia, Europa y Oceanía. Correr, nadar y andar en bicicleta son actividades que casi todos realizamos o hemos realizado desde niños y de manera recreativa. Hacer todo eso, en una sola sesión y de forma competitiva, sin embargo, es un reto que requiere que toda la vida del atleta gire en torno al deporte. Dieta, ejercicio, disciplina, entrenamiento y descanso adecuado constituyen el cotidiano de un ser humano que sabe en dónde se encuentra el corazón del triunfo.

Comments

comments