Más que una rivalidad

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Por: Arturo Jiménez
@peopleandart

Los enfrentamientos entre el Club América y Club Universidad Nacional representan mucho más que un partido de futbol o la disputa de 3 puntos. Representan en si un enfrentamiento de estereotipos, aquellos que dicen que para vestirte de amarillo debes ser un soberbio, maleducado y fanfarrón o que para sentir los colores azul y oro debes tener una formación estrictamente académica y profesional; nada tal vez más alejado de la realidad.

Los duelos entre Pumas y América son el choque de ideologías y formas de entender la vida que conforme pasa el tiempo, más se mimetizan entre sí. Es el encuentro entre las dos aficiones más pasionales del centro del país y las cuales sumadas entre sí bien podrían representar a uno de cada tres aficionados en México.

La rivalidad entre estas instituciones se comenzó a fraguar en 1970, cuando el América decidió contratar al entonces seleccionado nacional y figura universitaria, Enrique Borja, noticia que causó gran polémica y sacudió al medio futbolístico nacional debido a la joven rivalidad entre ambos equipos.

Hacia mediados de la década de los 70, un acontecimiento extra cancha añadió al incremento de la rivalidad. Desde las oficinas del entonces naciente Instituto Mexicano de la Televisión, IMEVISIÓN, con una visión casi quirúrgica el periodista José Ramón Fernández  se declaró enemigo público de su competencia Televisa, el target del ataque, el América; para eso necesitaba crearle a un enemigo, uno que tuviera capacidad de competir y hacerle frente al poderoso equipo crema; con un Guadalajara decadente, el rival perfecto era un joven equipo avecindado en el Pedregal,  con proyección para el futuro, los Pumas. Desde entonces el Club Universidad represento al menos en el papel la antítesis de los valores profesados desde Coapa y fue entonces que nació la corriente ideológica más profundamente cimentada en el aficionado mexicano, el antiamericanismo.

La década de los ochentas representó un sisma para ambas instituciones. Para América significó la etapa de mayor gloria de su historia, cinco títulos de liga dejaron constancia sobre su dominio en la liga. Mientras que para los Universitarios el panorama no fue negativo, un Título de Liga, y una Copa Interamericana confirmaron el éxito de un método cimentado en la generación de jugadores por la institución, convirtiéndose no solo en la principal cantera formadora de jugadores, sino la base de la selección mexicana para los siguientes diez años.

Las polémicas finales de 1984-85 y 1987-88 con resultado favorable para las Águilas dejaron el precedente casi indeleble en el subconsciente de la afición, que al América los árbitros siempre le ayudan.

Épicos momentos decoran la historia de la rivalidad más explosiva del futbol mexicano, La tragedia del túnel 29 de CU en la final de 1985, las fallas de Adolfo Ríos en 1988, el “tucazo” de Ricardo Ferreti en la final de 1991, la tarde que por primera vez se escuchó en las tribunas del futbol mexicano el “Vamos América” en CU durante la eliminación de los favoritos Pumas en el Verano 2002, entre muchísimas anécdotas más por recordar.

Una caravana de jugadores han vestido la playera de ambas instituciones, algunos de ellos han sido Hugo Sánchez, Luis García, Joaquín Del Olmo, Adolfo Ríos, Alberto García Aspe, Rubens Sanbueza y claro el más polémico intercambio de todos, Enrique Borja, entre otros.

143 enfrentamientos oficiales entre ambos con una tendencia en favor de los cremas con 53 triunfos, 36 victorias de los del pedregal y 54 empates, son los parte de los datos duros de una rivalidad que recién supera los 55 años de historia.

Este domingo no solo se enfrentan dos equipos de futbol, se enfrentan dos maneras de entender, vivir y pensar el futbol.
Que el balón ruede…, nos leemos pronto.

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