Reviviendo al Potro

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Por: Arturo Jiménez

“No hay forma de vivir tranquilo, siendo Atlantista”, Antonio De Valdés

Identificado como el “equipo del pueblo”, los Potros de Hierro fueron fundados a principios del Siglo pasado en los terrenos que hoy ocupan las calles Sonora y Sinaloa en la colonia Roma Norte bajo el nombre de “Sinaloa”, tras un par de cambios de nombres, para 1921 fue nombrado “Atlántico”, término que derivó en el actual nombre, Atlante.

Los primeros años vislumbraron prácticas constantes en la institución que han perdurado hasta el día de hoy, nacidos sin un acta constitutiva que oficializara su fundación, el Atlante vio su primera luz en 1918, compitiendo en categorías secundarias hasta llegar en 1927 al Campeonato de Primera Fuerza, entonces el nivel equivalente a la hoy conocida Primera División.

Las siguientes dos décadas significaron una etapa dorada para cuadro azulgrana, se consolidaron junto con el mítico Necaxa de los 11 hermanos, el España o el América como uno de los cuadros de referencia de la “Liga Mayor”.

Aun instalados en la época Amateur consiguieron 2 títulos en 1932 y 1941 con lo que se posicionaba como un equipo ganador con una identidad que lo hacía cercano a las clases trabajadoras y populares.Con la llegada del Futbol Profesional apareció el máximo ídolo y referente del Atlante, Horacio Casarín, época en la que ganaron el primer título de liga de la institución obtenido en la temporada 1946-47.

Para este tiempo aparece el principal mote de “Potros de Hierro” debido a que era un “un equipo muy intenso que se desboca hacia el frente, además de jugar aún mejor en campos llenos de lodo”.

Durante los siguientes años, el Atlante dejó de ser un equipo protagonista y comenzó a navegar hacia la mitad de la tabla general, el final de su generación dorada, malas administraciones y crisis económicas tuvieron como consecuencia el primer descenso del club de categoría acontecido para la campaña 1975-76.

Le tomo un año al club volver con nuevos bríos y para 1977 el equipo de nueva cuenta era de Primera División, época que coincidió con la venta del “potro” al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una transacción que aseguraba recursos en el corto plazo y problemas por falta de planeación para los años venideros. La llegada de jugadores como Evanivaldo Castro Cabinho, Ricardo Lavolpe, Eduardo Rergis, Arturo Vázquez Ayala, Rubén Ayala y Eduardo Moses, abonaban a la formación de un equipo sólido que regreso a los Potros al protagonismo, llegando a la final de liga en la temporada 1981-1982, la cual perderían ante los Tigres de la UANL.

En 1983 el Atlante deja de ocupar el Estadio Azteca para mudarse al Estadio de la Ciudad de los Deportes al cual rebautizaron como “Azulgrana”.
Una crisis económica del IMSS hizo que el Atlante comenzara a ser vendido a otras administraciones, primero fue al Gobierno del Distrito Federal y posteriormente en 1987 al empresario José Antonio García.

Malas asistencias derivaron en la migración del Potro a la Ciudad de Querétaro, en donde se fraguó el descenso del equipo en 1990.

Un año nuevamente le costó regresar al Atlante, esta vez lo hizo en una épica final contra Pachuca con partido de desempate en la Ciudad de Puebla en donde con una definición en tanda de penales, Félix Fernández, el portero titular pateo el penal que devolvía a los Potros de Hierro a Primera.

Bajo el mando de Ricardo Lavolpe, el Atlante inicio en 1991 tal vez la última de sus más gloriosas generaciones, en donde se priorizaba el trato de pelota y jugadores con los que se comenzó a fraguar una de las filosofías más reconocidas en los últimos 30 años en el futbol mexicano, “El Lavolpismo”. En 1993 el Bigotón dio el segundo título de liga a los azulgranas, venciendo de manera clara al Monterrey. En el ya legendario Atlante del 93 se encontraban jugadores como Luis Miguel Salvador, Raúl “Potro” Gutiérrez, Félix Fernández, Roberto Andrade, Rene Isidoro García, José Guadalupe Cruz, Wilson Graniolatti, Daniel Guzmán, Alán Cruz, entre otros.

Tras un paso administrativo del equipo por las oficinas de Televisa, el equipo comenzó a perder protagonismo, regresando en 1996 al estadio Azteca y convirtiéndose en semillero de talento de su entonces hermano, el América.
Un descenso más se dio en 2001 con un posterior ascenso por expansión de la liga a 20 equipos evitaron que los Potros pasaran un año en la entonces primera “A”.

En 2003 una nueva generación comandada por el entonces novato entrenador Miguel Herrera devolvería al Atlante a la liguilla y aunque no consiguió el título, ese generación dejo una huella de buen juego con jugadores como Sebastián González “Chamagol”, Luis Gabriel Rey, Federico Vilar, por mencionar a algunos.

Una nueva mudanza a Cancún y la llegada de jugadores como Giancarlo Maldonado permitieron al Potro levantar su 3er y hasta ahora último título de liga en 2007 guiados por el “Profe” Cruz.

Atlante ganó la Concachampions en 2009, lo que permitió que jugara en diciembre de ese año el Mundial de Clubes jugado en Emiratos Árabes Unidos, en donde accedió a jugar la semifinal del torneo contra uno de los mejores equipos de la historia, el Barcelona de Pep Guardiola en el año que este ganó el “sextete”, logrando el Potro una actuación decorosa perdiendo 3-1
Nuevos años de sequía tuvieron como consecuencia un cuarto descenso en 2014. Han pasado 4 años y aunque ha estado cerca, uno de los equipos más pasionales y populares en la historia del futbol mexicano, no ha podido regresar al lugar que pertenece, la primera división.

Liderados por Gerardo Riojano “Coloso”, desde Balón Dividido emprendemos “Reviviendo al Potro” este proyecto en donde buscamos compartir anécdotas, compartir ideas y escuchar la voz de la afición del equipo más extrañado en la Liga Mx.

El Atlante es de primera, y entre todos lo vamos a traer de regreso, porque “Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre el Atlante es su padre y si no,………”
Que ruede el balón, nos leemos pronto.

Arturo Jiménez
@peopleandart

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