Se llama San Siro

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Por: Arturo Jiménez
@peopleandart

A finales del siglo XIX los ingleses Alfred Edwards y Herbert Kilpin, personajes notables de la alta sociedad milanesa fundaron el Milan Cricket and Football Club, hoy conocido como Associazione Calcio Milan. Durante los primeros años de su existencia el Milan jugo como local en distintos campos municipales y en algunos otros espacios como lo fue la Arena Cívica, entonces propiedad del Inter.

El proyecto de construir un nuevo y gran estadio en la ciudad de Milán surgió en 1925, Piero Pirelli, entonces presidente del Milan, tomó la iniciativa de construir un nuevo estadio de vanguardia, acorde a un equipo que estaba en constante crecimiento. Encargó su diseño a Alberto Cugini y, a diferencia del resto de estadios italianos, construidos en su mayoría con fondos públicos, el campo solicitado por Pirelli contaba con una peculiaridad, no incluía pista de atletismo. El lugar elegido fue San Siro una popular zona de Milán que lleva su nombre debido a una antigua y concurrida iglesia que en la actualidad ya no existe.

El resultado final fue un innovador estadio con capacidad para 35.000 espectadores que era una caldera para los rivales por la presión que la afición rossonera ejercía aprovechando la entonces poca habitual distancia que separaba la tribuna del terreno de juego. El nuevo campo recibió el nombre de Nuovo Stadio Calcistico San Siro.imageEl partido de inauguración fue apenas un año más tarde, el 19 de septiembre de 1926, en un partido que disputaron los dos equipos de la ciudad. En aquel primer partido el Inter le ganó al Milan por un rotundo 6 a 3. En aquellos primeros años en San Siro sólo jugaba el Milan. Los estragos de la recién terminada guerra obligó a la llegada del Inter en 1947, por eso los aficionados milanistas lo consideran como suyo.

La muerte a finales de 1979 de Giuseppe Meazza, uno de los mejores jugadores italianos de la historia aunado a la crisis financiera y deportiva que por entonces aquejaba a la entidad rossonera, permitió que el Inter ganara una importante partida, a partir de 1980 el viejo San Siro llevaría el nombre de uno de los grandes símbolos “neoazurri”, el “pepino” Meazza, bicampeón del mundo con Italia en 1934 y 1938, fue además tres veces capocannoniere, jugó durante 14 temporadas de negro y azul, en el Milan sólo una.

A través de los años San Siro ha sido anfitrión de eventos que han marcado la historia, el inolvidable derrumbe de la “Quinta del Buitre” a manos de los “Tulipanes Negros”, los míticos conciertos de Bob Marley, David Bowie, Michael Jackson, U2 o Bruce Springsteen, el gran salto de François Omam Biyik que sirvió para que la modesta Camerún venciera a la Argentina de Maradona durante el juego inaugural del Mundial Italia 90, ese fue entonces el primer gran aviso de que las distancias en el futbol se estaban acortando, la épica imagen del duro Oliver Kahn consolando a Santiago Cañizares después de los penales que separaron al Valencia de Cúper de encumbrarse en lo más alto o el increíble y aún más inexplicable perdón del Atlético sobre un Madrid físicamente moribundo hace pocos meses.imageHablando de números, el promedio de asistencia al legendario estadio ronda los 58,000 asistentes por juego cuando juega Il Diavolo, mientras la venta de entradas disminuye entre 3 y 4 mil tickets cuando toca el turno al equipo de enfrente.
Por los campos de San Siro han desfilado las más grandes leyendas de la historia, se han fraguado distintas generaciones interistas y milanistas, pero ninguna tan grande ni tan laureada como la comandada por Arrigo Sacchi, aquel equipo que reinvento el 4-4-2, que jugaba en 30 metros, nunca con más de un metro de separación entre compañeros hizo del estadio una de las capitales de futbol mundial y el campo más temido de Europa por más de una década

Oficialmente uno puede referirse al templo milanés con un nombre diferente, sin embargo por antigüedad, por historia, tal y como lo determinara Pirelli 91 años atrás, se llama San Siro.image

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