¿Eres o estas siendo?

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Muchas veces nos decimos que ya somos lo que somos, como si creyéramos que somos un producto terminado y damos respuestas como, “yo siempre he sido así”, “así soy yo, que puedo hacerle”, “yo no sé hacer otra cosa” etc., resignándonos a lo que estamos habituados, como si fuera una condena que sólo nos queda la resignación y esto además de ser agobiante es absolutamente falso.

Realmente somos seres que estamos siendo, según con quien estemos y como estemos, somos seres que tenemos todas las posibilidades a nuestra disposición, así como puedes estar siendo agresivo en un momento puedes ser tierno y cariñoso en otro, es cuestión de entrenarnos, de permitirnos ser, de encontrar formas y herramientas.

Claro que esto es muy difícil ya que no somos como somos de a gratis y tenemos excelentes motivos para ser como somos. Nadie nos ha enseñado a ser de forma diferente y es por esto que se vuelve mucho más difícil, sin embargo si tu quieres y está en ti el deseo de querer manifestarte de otra forma estoy seguro que existe en tus posibilidades, ya que está en ti, si admiras cualidades y características de los demás es porque están en ti, de lo contrario te sería imposible reconocerlas en los demás, es cuestión de enfocarse en esta semilla que anhela brotar, y que requiere un espacio fértil y nutritivo, que por lo regular no se encuentran en nuestro medio habitual.

SIENDO

Un ejemplo muy común en nuestra cultura es “los hombres no lloran”, “calladita te ves más bonita”, de niños somos seres puros, flexibles, espontáneos y desde ahí es natural que cuando algo nos duele lloramos sin embargo, nuestra flexibilidad nos permite adaptarnos y aprender de los contextos, entonces cuando llorábamos nuestros padres nos reprimían, nos lastimaban y aprendimos que la mejor respuesta era no llorar, y esto en ese pequeño contexto era muy cierto, si llorabas te iba peor, claro que era mejor aguantarse las lágrimas para no recibir el golpe de un padre ya que de niños era más importante la aceptación de nuestros padres que muchas otras cosas así que aprendíamos una nueva forma de comportarnos, sin embargo el tiempo siguió pasando , el contexto ha cambiado pero nosotros nos quedamos rígidos en respuestas que un tiempo nos funcionaron y que ahora podrían ser obsoletas incluso dañinas, lo más preocupante es creer que somos así, de esta forma nos volvemos ciegos al contexto, y nos privamos de grandes posibilidades, para crecer, ser más felices, encontrar nuevas formas de ver la vida, etc.

Si en algún momento aprendimos que confiar era malo, generalizamos y ya no confiamos en nadie. Si aprendimos que enojarnos era malo, que éramos más aceptados con la tristeza que con nuestro enojo ahora se vuelve muy difícil enojarse o viceversa y tanto el enojo es absolutamente natural como la tristeza, el enojo sirve para poner límites y la tristeza para regresar a nosotros y asimilar las experiencias. En algún momento aprendimos que no era funcional, bueno o aceptable mostrarnos de determinada manera, sin embargo lo que aprendimos de niños para sobrevivir ahora puede ser un gran impedimento para crecer y relacionarnos con quienes amamos, para ser lo que anhelamos ser.

Si ya te resignaste a las etiquetas de ti mismo, ya eres un producto terminado, sin embargo si estás dispuesto a seguir buscando formas distintas de estar en el mundo, si te permites ser todo lo que eres, te darás cuenta que a cada instante estás abriéndote a todas las posibilidades, pudiendo ser diferente a cada instante.

PSIC. EDMUNDO ALARCÓN.
Licenciado Psicólogo Especialista en Desarrollo Humano, Psicoterapia Individual, y Grupos con enfoque Gestalt.
Consultas o cualquier duda llamar a: 55-17-05-77-13

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