No se mata la verdad matando periodistas‬

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No confío en ninguna Institución del Estado.”
Rubén Espinosa, fotoperiodista de Proceso y de Cuartoscuro

Antier el calor era insufrible, seco, asfixiante y demoledor. El sol calentaba, pero no se asomaba, quizás temeroso de ser un mal augurio. El cielo se nubló y las nubes lloraban. Un aguacero que no se parecía a aquella brisa que agradece, sino que era más como las lágrimas saladas que caen sin consuelo y presurosas, ansiosas por tocar la tierra. Las cenizas y el polvo vuelan, pero siempre se hacen lodo al encontrarse con las lágrimas en el suelo, que esta vez se tiñeron de ese rojo escarlata que, de modo inconfundible, nos remite a la sangre derramada.

Así amanecimos el sábado, por un lado se daba a conocer un reporte de Artículo19 que ya hablaba de la desaparición del fotoperiodista de Proceso y Cuartoscuro, Rubén Espinosa, quien había venido a la capital mexicana huyendo de las amenazas de las que había sido objeto en Veracruz. Poco después se daba a conocer la noticia de un brutal homicidio en un departamento de la colonia Narvarte, donde habían asesinado a cuatro mujeres y a un hombre. Los cadáveres tenían muestras de abusos y tortura sexual y todos tenían el tiro de gracia, sin duda un crimen no cometido por delincuentes comunes. A media tarde se confirmaba que uno de los cuerpos encontrados en ese departamento de la colonia Narvarte era el de Rubén Espinosa, junto con él había fallecido la activista y productora de la compañía de danza contemporánea Cuatro X Cuatro, Nadia Vera, quien también había sufrido amenazas por parte del gobierno de Javier Duarte, en Veracruz.

Lydia Cacho hoy narra en su artículo “No se mata la verdad”, la convivencia que tuvo con Rubén Espinosa, al que dice haberle recomendado una terapia especializada para el estrés postraumático. En dicha editorial, la periodista narra que para el joven fotoperiodista “el insomnio, la falta de apetito, la depresión a que siempre quiso llamar tristeza para no invocar su dura presencia cotidiana, eran enemigos con los que había que acostumbrarse a vivir”, lo que nos puede ayudar a entender lo que puede sufrir y perder en nuestro país, y sobre todo en Veracruz, que se ha vuelto desde el inicio del gobierno de Duarte el lugar más peligroso del Mundo para ejercer el periodismo, un periodista de vocación inquebrantable y comprometido con la verdad. Sin duda la tranquilidad y la vida son nuestras principales posesiones, las más valiosas y es menester del Estado garantizarnos gozar de las mismas, pero ¿Qué pasa cuando es el Estado el que nos quita la tranquilidad y, eventualmente, la vida? ¿No es vulnerada toda nuestra confianza? ¿No debe de indignarnos más?11847463_10153092765764716_2008066499_o

A Rubén Espinosa lo presiden catorce periodistas, quienes han sido asesinados en Veracruz desde el inicio del gobierno de Duarte. Pero, a diferencia de los otros catorce casos, Rubén vivía vigilado y bajo un cierto protocolo que le impuso Artículo19 por su seguridad, el cual permitió se emitiera una alerta tras su desaparición, pero que no fue suficiente para salvaguardar y proteger su vida. Éste, además, podría ser el primer caso en el que un periodista desplazado por su seguridad en el interior del país, es perseguido, encontrado y asesinado.

En este sexenio se agrede a un periodista cada 26.7 horas. En este sexenio han sido asesinados ya dos decenas de periodistas y ya suman 88 desde el año 2000. En lo que va de 2015 Artículo19 ha registrado 227 agresiones a periodistas, en 2014 registró 326, lo que significa que la incidencia va en aumento. Veracruz es hoy el lugar más peligroso para ejercer el periodismo en el Mundo y es la entidad que más violenta para las mujeres reporteras, con nueve casos de agresiones en el primer semestre de este año. Por si fuera poco, en el primer semestre de este año se registraron 77 casos de agresiones cometidas por funcionarios públicos en contra de reporteros en el país. En este año, además, se han asesinado a siete periodistas en este país, cuatro de ellos en Veracruz y éste, que aunque no fue cometido en el territorio veracruzano, tiene estrecha relación con todo lo que sucede en ese estado. Esta cifra igualaría al 2012, año en que fueron asesinados cinco periodistas en dicha entidad.

Sin duda este asesinato estremece a toda la opinión pública, porque es un crimen en contra de la libertad de expresión y un atentado a la vocación por la verdad y a nuestro derecho a estar informados. Una manta colocada ayer durante la protesta donde se exigía justicia y esclarecer el crimen a las afueras de Palacio de Gobierno en Veracruz, fue precisa al señalar “No se mata la verdad matando periodistas”, pues al silenciar una voz, al chorrear una pluma, al destrozar una lente o al velar un rollo de película, no se acaba el agravio cometido, el dolor causado y el hecho denunciable. Hoy, silenciando a Rubén Espinosa, se mató al periodista, pero no se mató y ni se calló la verdad, pues se multiplicó por miles lo que el lente de Rubén quería decirnos.

Por: David Agustín Belgodère
Twitter: @BogusBelgodere11836470_10153092765699716_953612002_o

Descansen en paz Rubén Espinosa, Nadia Vera Pérez, Yesenia Quiroz Alfaro y las otras dos mujeres asesinadas en ese departamento de la colonia Narvarte.
Descansen en paz los periodistas asesinados en Veracruz durante el gobierno de Javier Duarte:
Noel López Olguín
Miguel Ángel López Velasco (asesinado junto a su hijo, Misael López)
Yolanda Ordaz de la Cruz
Regina Martínez Pérez
Guillermo Luna Varela
Gabriel Hugo Córdova
Víctor Manuel Báez
Esteban Rodríguez
Irasema Becerra
Víctor Manuel Báez Chino
Gregorio Jiménez
Moisés Sánchez Cerezo
Juan Mendoza Delgado
Armando Saldaña Morales

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