Es tiempo

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Es tiempo…

Los seres humanos debemos entender a la Tierra como nuestro hogar, como un lugar inhóspito que a veces nos enseña su fuerza, pero que también nos acoge con amor, como una madre, por eso le llamamos Madre Tierra. Es nuestro deber sagrado protegerla en todos sus aspectos vitales, como lo son su diversidad, estética y elementos, mismos que cohabitan en total armonía y que así recibieron nuestro andar en la Tierra. La Tierra, como madre amorosa que es, nos provee todo y nosotros, como malos hijos que somos, hemos abusado de su confianza, desposeyéndola de lo que es de ella; por desgracia en ese proceso de desposeerla, también la desposeímos de los medios para abrazarnos con amor y cariño.

Injusto sería decir que despertamos su furia, pues ella es amorosa y no quiere desposeernos del agua que nos hidrata, del árbol que nos da sombra, del viento que nos da oxígeno y de la tierra que nos alimenta. Desgraciadamente le estamos impidiendo cuidarnos y cobijarnos, pues la estamos dejando sin medios para hacerlo. Nuestra Madre Tierra nos ama, pero es una madre anciana, pobre, cansada y enferma, que hoy pide nuestro auxilio. Sin que nos demos cuenta, nuestra Madre Tierra busca la auxiliemos para seguir cobijarnos, pues su amor por nosotros es eterno.

Al asfaltar nuestras calles y calzar nuestros pies, al volar en aves de acero y no en alas de los sueños, hemos perdido el contacto con nuestra Madre Tierra y con nuestro padre el Creador, que se comunicaban con nosotros por medio de la tierra, pues al tener nuestros pies descalzos sobre ella, escuchábamos mejor sus designios. Dejamos de oír los designios de nuestros padres amorosos al dejarnos llevar por nuestros caprichos, ambiciones y deseos y no por nuestros sueños. Hoy no despegamos pudiendo volar y no soñamos teniendo un mundo alterno al del Creador.

Es tiempo de darnos cuenta de que la humanidad depreda al construir y construye al conservar.
Es tiempo de que abracemos un árbol, quien se sostiene y resiste para darnos vida.
Es tiempo de rendirle y cuidar las aguas, las que hacen olas y siguen sus cause para dotarnos de su vitalidad.
Es tiempo de honrar y purificar al aire, el que hace corrientes para darnos la respiración.
Es tiempo de procurar y nutrir a la tierra, la que resiste y se erosiona al vernos “progresar”.
Es tiempo de llamar hermano al ave, al tigre, al león, al perro, a la abeja, al colibrí, al jaguar, al cacomixtle y a toda la fauna, que vinieron a hacernos compañía y a servirnos con pasión y entrega y que ahí siguen para nosotros, a pesar de haberles fallado.

Es momento de que el hombre procure al hombre, pues nuestra madre, la Madre Tierra, cada día está más enferma y cansada de los ultrajes y vejaciones que sus hijos la han proferido.
Es momento de que el hombre procure al hombre, pues nuestro padre, el Creador, no encuentra el modo de que escuchemos sus designios.
Es momento de que el hombre procure al hombre, pues envenenamos el agua que nos hidrataba, matamos al árbol que nos hacía respirar, enfurecimos al aire que nos abrazaba y esterilizamos a la tierra que nos servía fértil.

Madre Tierra, amorosa y leal, tú que ofrendaste todo por nosotros, para encontrar vejaciones y ofensas, resiste nuestra ignorancia, pues si no la resistes, te mataremos y con ello a nosotros. Es tiempo madre nuestra, Madre Tierra; es tiempo.

David Agustín Belgodère
Twitter: @BogusBelgodere

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